Inducción
Sartenes que funcionan en placa de inducción: necesitan base ferromagnética (hierro, acero, o un disco inductor en el aluminio).
El acero al carbono de referencia: se cura como el hierro fundido pero pesa la mitad. Sin recubrimientos, para toda la vida.
El hierro fundido que casi todos recomiendan para empezar: precurado, indestructible y a precio de risa.
Hierro fundido con esmalte vitrificado: la misma masa térmica sin curado ni óxido, y aguantando el tomate y el vino.
Hierro forjado de una sola pieza (chapa gruesa): sin remaches, sin recubrimientos, pensada para durar generaciones.
Hierro fundido sueco con mango de abedul: la misma masa térmica del clásico, con acabado más fino y mango que no quema tan rápido.
Inox de gama profesional con núcleo multicapa de aluminio: reparte el calor mejor que un inox básico y va al lavavajillas.
Acero inoxidable con núcleo de aluminio (tri-capa): inerte, apto para lavavajillas y sin nada que se raye ni se despegue.
Hierro forjado en una sola pieza, martilleado a mano: la sartén de por vida del cocinero paciente. Nada de recubrimientos.
Aluminio fundido de una sola pieza con mango desmontable: de la placa al horno, y con antiadherente sin PFOA.
Aluminio fundido con antiadherente cerámico sin PFOA: ligera, para huevos y día a día. La antiadherencia cerámica dura menos, sé realista.
La cerámica antiadherente más conocida (Thermolon), sin PTFE ni PFOA. Buena para huevos; la vida útil de la cerámica es su límite.