Sellado y dorado
Sartenes que destacan en sellado y dorado, ordenadas por nuestra puntuación.
El acero al carbono de referencia: se cura como el hierro fundido pero pesa la mitad. Sin recubrimientos, para toda la vida.
El hierro fundido que casi todos recomiendan para empezar: precurado, indestructible y a precio de risa.
Hierro fundido con esmalte vitrificado: la misma masa térmica sin curado ni óxido, y aguantando el tomate y el vino.
Hierro forjado de una sola pieza (chapa gruesa): sin remaches, sin recubrimientos, pensada para durar generaciones.
Hierro fundido sueco con mango de abedul: la misma masa térmica del clásico, con acabado más fino y mango que no quema tan rápido.
Hierro forjado en una sola pieza, martilleado a mano: la sartén de por vida del cocinero paciente. Nada de recubrimientos.